Escaleras: Mucho más que un espacio de paso

En voladizo, colgada, contrapeada o como vía para generar un mueble, no la supedites a un mero uso funcional cuando puede ser la estrella.

La escalera pasó a convertirse en un símbolo de prestigio en el Barroco, y así quedó plasmado en obras como la Residencia de Wurzburgo en Alemania o el Museo del Hermitage de San Petersburgo. Más tarde, durante el siglo XX, se generalizó el uso de escaleras metálicas y de hormigón armado. Con la llegada del racionalismo, se depuraron sus formas y elementos, pasando a ser consideradas como elementos-objeto. Incluso hasta se han llegado a diluir sus límites transformándose en rampas, como en el caso del Museo Guggenheim de Frank Lloyd Wright, o incorporado nuevas tecnologías, como las escaleras mecánicas exteriores del Centre Georges Pompidou de París, que además definen la imagen del edificio. A continuación recopilamos una serie de escaleras que son un manifiesto en sí mismas de su importancia en el espacio arquitectónico.

 

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